“Gracias, Equipo”: cuando el trabajo se convierte en una competencia despiadada
La nueva comedia negra española de Netflix expone lo tóxicas que pueden llegar a ser las relaciones laborales, en un entorno donde la ambición y el interés personal terminan deshumanizando tanto a jefes como a subordinados.
En un mundo cada vez más caótico, competitivo e individualista, donde hay que medir exageradamente las palabras y las acciones para no herir sensibilidades, una importante fábrica española de quesos es absorbida por una compañía francesa de comida para mascotas que busca expandir sus horizontes.
Los empleados son informados de la noticia durante un paseo de fin de semana organizado para realizar actividades de team building en el mismo pueblito donde nació la empresa. Pero esa no es la única sorpresa, también se enteran de que no todos podrán conservar sus puestos y que, quienes permanezcan, podrán recibir un aumento salarial.
De pronto, el trabajo de años queda a merced de la encargada implacable y déspota encargada de la quesería, que ni siquiera sabe cómo se llaman sus empleados, y de cómo estos se desempeñen en las absurdas competencias que les han preparado. Como era de esperar, la rivalidad no tarda en desatarse y las amistades de años, junto con las alianzas que parecían inquebrantables, comienzan a resquebrajarse.
Una jefa de área aparentemente perfecta, que acaba de regresar de su posnatal de mellizos; un empleado que lleva décadas en la fábrica, está viciado y se cree intocable; la tímida y servicial asistente de la encargada; un trabajador con proyección que aspira a una jefatura y que seduce a un empleado novato; además de los grupos de las mamis, las chismosas y quienes no hacen demasiado, conforman este variopinto y cada vez más descabellado “equipo”.

"Gracias, equipo" ofrece una crítica descarnada -y, al mismo tiempo, divertida- del mundo laboral actual, donde todo puede cambiar en un segundo y las relaciones humanas sinceras parecen haber sido reemplazadas, en gran medida, por el interés personal. En este escenario, los trabajadores dejan de ser personas para convertirse en un número más dentro de una organización.
También refuerza una idea que a veces puede parecer soñadora: el trabajo es solo trabajo. No tiene por qué convertirse en nuestra vida ni ser nuestra familia, mucho menos en los tiempos que corren.
En su primera parte, la trama recuerda bastante a la película chilena “Paseo de Oficina” (2012), de Roberto Artiagoitía, “El Rumpy”. Sin embargo, la cinta nacional apuesta por un tono más cercano a la comedia pura, con una mirada menos descarnada y una resolución más ligera y optimista. Los trabajadores de un supermercado se unen para no ser despedidos en un paseo de un solo día, donde un consultor del nuevo dueño está presente.
Esta sátira sobre el mundo laboral está dirigida por Diego Núñez Irigoyen y protagonizada por Maribel Verdú, Alexandra Jiménez, Pedro Casablanc, Raúl Tejón, Blanca Martínez, entre otros.
En términos generales, “Gracias, Equipo” es una buena película que nos invita a vernos reflejados y a reflexionar sobre nuestra propia vida laboral, e incluso a reconocer algunos de nuestros propios vicios. Aunque tiene un par de momentos en los que el ritmo decae y el interés se resiente, logra recuperarse y entregar un final satisfactorio.
Disponible en la plataforma de Netflix desde el 11 de septiembre.































