“Un hijo propio”: Maite Alberdi convierte un insólito caso policial en una historia profundamente humana
El nuevo documental de la directora chilena reconstruye un impactante caso ocurrido en México para explorar la presión social por la maternidad, la salud mental y las circunstancias que rodearon un delito que conmocionó al país.
El nuevo documental de Maite Alberdi, realizado en México, nos presenta una historia real que parece sacada de la más absurda ficción, pero que detrás de lo insólito revela un profundo drama humano, la presión social y familiar que puede existir en torno a la maternidad.
“Un hijo propio” cuenta la historia de Alejandra Marín, una joven mexicana que, en 2009, fue acusada y posteriormente condenada por robar a una bebé recién nacida desde el Hospital General de México, lugar donde ella trabajaba. El caso se convirtió en uno de los hechos policiales más comentados de la época, pero detrás del delito existía una historia mucho más compleja.

Y es precisamente esa dimensión humana la que Maite Alberdi y su equipo buscan explorar a través de una propuesta documental que combina de manera inteligente dramatización, entrevistas, imágenes de archivo y elementos de metacine.
Durante la primera parte conocemos la historia desde la propia mirada de Alejandra, quien relata los acontecimientos que son recreados por actores. Es la versión que ella entrega de los hechos y de su propia vida, en un intento por comprender qué la llevó a cometer el delito y cuál era el contexto en el que se encontraba.
La recreación tiene un tratamiento visual cálido, casi naif, cercano por momentos a un cuento o a un sueño de princesa. Una decisión estética que contrasta fuertemente con la gravedad de los acontecimientos que estamos conociendo.
Alejandra había perdido tres embarazos y, en lugar de encontrar contención y apoyo frente a esas experiencias, se enfrentaba constantemente a nuevas exigencias para convertirse finalmente en madre. Después de su tercer aborto espontáneo, decide fingir un embarazo y consigue sostener esa mentira durante meses, convenciendo a su esposo, a su familia e incluso a sus compañeros de trabajo en el área de ginecología del hospital donde ocurrió el robo.
Alejandra tenía todo planeado. Cuando llegara el día, el bebé de una joven madre soltera que conoció en el hospital -que no quería hacerse cargo de él- se lo entregaría sin pedir nada a cambio.
Pero el documental da un giro cuando la versión de Alejandra comienza a contrastarse con la realidad expuesta por otros involucrados en el caso, documentos, imágenes de archivo y antecedentes judiciales.

Es en ese momento cuando “Un hijo propio” deja de ser solamente la historia de una mujer que supuestamente cometió un delito y comienza a plantear preguntas mucho más incómodas sobre el contexto que rodeó los hechos. La película pone sobre la mesa la presión social sobre la maternidad, las consecuencias de una sociedad profundamente machista, las fallas de determinadas instituciones y, especialmente, la poca atención que muchas veces se presta a la salud mental.
Aunque se trata de una historia ocurrida en México, las preguntas que plantea están lejos de ser exclusivas de ese país. Son problemáticas que pueden resultar reconocibles en buena parte de Latinoamérica, donde todavía existe una fuerte expectativa sobre lo que significa ser mujer y, especialmente, sobre la obligación de convertirse en madre.
“Un hijo propio” es una película interesante y necesaria, muy bien construida, que transita por la compasión, la incredulidad, la rabia, el dolor y hasta algunos momentos de humor. Alberdi vuelve a demostrar su capacidad para acercarse a historias extraordinarias desde una perspectiva profundamente humana, evitando convertirlas simplemente en un espectáculo policial.
La directora transforma una insólita noticia policial en un relato sobre personas, decisiones, presiones y consecuencias. Y lo hace utilizando distintos recursos narrativos y visuales que permiten que la historia se vaya revelando poco a poco, obligándonos también a cuestionar nuestras propias certezas.
“Un hijo propio” llega a Netflix el 13 de agosto.































