“El sonido de la muerte”: el thriller sobrenatural de Corin Hardy que no te dejará dormir
La película ya está disponible en cines chilenos.
Con una historia llena de misterio, inspirada en un artefacto prehispánico real descubierto en 1999 en el Templo de Quetzalcóatl en México, el cineasta británico, Corin Hardy -quien dirigió “La Monja” (2018) - busca asustar a los fanáticos del género de terror.
La película “El sonido de la muerte” sigue a Chrys (Dafne Keen), una adolescente que se muda a vivir con su primo Rel (Sky Yang) después de que muere su padre. Todo cambia cuando encuentra en el casillero que le asignan en el colegio un antiguo silbato azteca con forma de cráneo que, al soplarlo, emite un sonido perturbador. No es solo una reliquia exótica: es el detonante de una cadena de asesinatos inevitables. Cada vez que el artefacto suena, se invoca la muerte de quienes lo oyen.
Durante un encuentro entre amigos, una integrante del grupo hace sonar el silbato. Desde ese día, la muerte los acecha. Mientras aumenta la cantidad de víctimas, los jóvenes intentan desesperadamente comprender el origen del objeto para salvar sus vidas. Esta premisa del terror adolescente que convierte el destino en persecución a ratos recuerda la película “Destino final”.

La cinta incluye un romance entre la protagonista y una de sus amigas. Este vínculo amoroso funciona como respiro narrativo. Además, aporta dramatismo, ya que incrementa el sentido de urgencia por escapar de la muerte.
El silbato se convierte en un personaje más. Su presencia propone un terror que no se ve, pero se siente y del que no se puede escapar. El hecho de que el instrumento esté inspirado en un artefacto que existe en la vida real, que ha sido investigado por científicos y que incluso ha salido en documentales de National Geographic, genera más miedo a los espectadores.
“El sonido de la muerte” cuenta con un reconocido elenco, compuesto por Dafne Keen (Logan), Sophie Nélisse (Yellowjackets), Percy Hynes White (Merlina) y Michelle Fairley (Game of Thrones).
Tal vez los fanáticos del género queden con gusto a poco, porque la trama es un tanto débil, pero cumple el objetivo de generar miedo, inquietud, tensión y suspenso, sobre todo en las escenas de muertes. Uno de los grandes aciertos de Corin Hardy es producir terror a partir de aquello que no se puede anticipar ni controlar: el propio destino.




































